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Oracion Para Pedir Perdon?

Oracion Para Pedir Perdon
Salmo para pedir perdón a Dios – ” A ti, Señor, elevo mi alma, Dios mío, yo pongo en ti mi confianza; ¡que no tenga que avergonzarme ni se rían de mí mis enemigos! Ninguno de los que esperan en ti tendrá que avergonzarse: se avergonzarán los que traicionan en vano.

Muéstrame, Señor, tus caminos, enséñame tus senderos. Guíame por el camino de tu fidelidad; enséñame, porque tú eres mi Dios y mi salvador, y yo espero en ti todo el día. Acuérdate, Señor, de tu compasión y de tu amor, porque son eternos. No recuerdes los pecados ni las rebeldías de mi juventud: por tu bondad, Señor, acuérdate de mí según tu fidelidad.

El Señor es bondadoso y recto: por eso muestra el camino a los extraviados; Él guía a los humildes para que obren rectamente y enseña su camino a los pobres. Todos los senderos del Señor son amor y fidelidad, para los que observan los preceptos de su alianza.

¡Por el honor de tu Nombre, Señor, perdona mi culpa, aunque es muy grande! ¿Hay alguien que teme al Señor? Él le indicará el camino que debe elegir: su alma descansará feliz y su descendencia poseerá la tierra. El Señor da su amistad a los que lo temen y les hace conocer su alianza. Mis ojos están siempre fijos en el Señor, porque él sacará mis pies de la trampa.

Mírame, Señor, y ten piedad de mí, porque estoy solo y afligido: alivia las angustias de mi corazón, y sácame de mis tribulaciones. Mira mi aflicción y mis fatigas, y perdona todos mis pecados. Mira qué numerosos son mis enemigos y qué violento es el odio que me tienen.

¿Cómo orar para pedir perdón?

Perdóname Papá Dios, te lo pido por favor, por no ser un ejemplo para los demás. Me siento tan pequeño, tan miserable, que solo puedo reconocer mis faltas, Señor y mirar a lo alto del Cielo para darme cuenta de cómo es que me he alejado de Ti a causa de mi pecado.

¿Cómo pedirle perdón a Dios de corazón?

Aprende los principios del arrepentimiento – La fe en Jesucristo es esencial para el arrepentimiento. Ten fe en que Jesucristo puede liberarte de la carga del pecado y que tú puedes volver a ser limpio. Reconoce que has pecado, que de alguna manera te has apartado de Dios. El cambio no puede suceder si nos negamos a admitir que hemos hecho algo mal. Siente verdadero remordimiento o pesar por las cosas en tu vida que estén en conflicto con la voluntad de Dios. Ten un deseo sincero de hacer cambios. Una vez que tus pecados sean perdonados, tu dolor será reemplazado por gozo. El pesar sincero debería llevarte a dejar de hacer lo que está mal. Jesús le dijo a la mujer sorprendida en adulterio “ve, y no peques más” (Juan 8:11). Sé abierto y honesto con Dios a través de la oración y admite que has cometido errores. Una vez que hayas confesado tus pecados, pide ayuda. “En esto sabréis si un hombre se arrepiente de sus pecados: he aquí, los confesará y los abandonará” (D. y C.58:43). Si es posible, debes reparar el daño que han causado tus acciones. Si has hecho daño a otra persona, pídele perdón a esa persona y haz todo lo posible para corregir la situación. Llena tu vida con cosas positivas Llena tu vida con actividades edificantes y fortalecedoras. Estas incluyen pasar tiempo con buenos amigos, orar, leer las Escrituras e ir a la iglesia. Estas actividades aportan poder espiritual y mayor fuerza para superar las debilidades. Continúa viniendo a Cristo El presidente Dallin H. Oaks, de la Primera Presidencia, abordó cada uno de los principios del arrepentimiento y dijo: “Todo esto es parte de la frecuente invitación de las Escrituras a venir a Cristo” (“Purificados por el arrepentimiento”, Liahona, mayo de 2019, pág.92).

¿Qué salmo es para pedir perdón?

1 A ti, oh Jehová, a elevaré mi alma.2 Dios mío, en ti confío; no sea yo avergonzado. No se alegren de mí mis enemigos.3 Ciertamente ninguno de cuantos en ti esperan será avergonzado; serán avergonzados los que se rebelan sin causa.4 Muéstrame, oh Jehová, tus a caminos ; enséñame tus sendas.5 Encamíname en tu verdad y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti he esperado todo el día.6 Acuérdate, oh Jehová, de tus tiernas a misericordias y de tu compasión, que son perpetuas.7 De los a pecados de mi juventud y de mis b rebeliones, no te acuerdes; conforme a tu c misericordia acuérdate de mí, por tu bondad, oh Jehová.8 Bueno y recto es Jehová; por tanto, él enseñará a los pecadores el camino.9 Encaminará a los humildes por el juicio, y enseñará a los mansos su camino.10 Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad para los que guardan su convenio y sus testimonios.11 Por amor de tu nombre, oh Jehová, perdona mi iniquidad, porque es grande.12 ¿Quién es el hombre que teme a Jehová? Él le enseñará el camino que ha de escoger.13 Su alma morará en bienestar, y su descendencia a heredará la tierra.14 La comunión íntima de Jehová es para con los que a le temen, y a ellos hará conocer su convenio.15 Mis a ojos se dirigen siempre hacia Jehová, porque él sacará mis pies de la b red,16 Vuélvete a mí y ten misericordia de mí, porque estoy solo y afligido.17 Las angustias de mi corazón se han aumentado; sácame de mis congojas.18 Mira mi aflicción y mis a afanes, y perdona todos mis pecados.19 Mira mis enemigos, cómo se han multiplicado, y con odio violento me aborrecen.20 Guarda mi alma y líbrame; no sea yo avergonzado, porque en ti he confiado.21 Integridad y rectitud me guarden, porque en ti he esperado.22 a Redime, oh Dios, a Israel de todas sus angustias.

¿Cuál es la oracion de arrepentimiento?

Salmo de David (51) – ” Del maestro de coro. Salmo de David. Cuando el profeta Natán lo visitó, después que aquel se había unido a Betsabé. ¡Ten piedad de mí, oh Dios, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas! ¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado! Porque yo reconozco mis faltas y mi pecado está siempre ante mí.

  • Contra ti, contra ti solo pequé e hice lo que es malo a tus ojos.
  • Por eso, será justa tu sentencia y tu juicio será irreprochable; yo soy culpable desde que nací; pecador me concibió mi madre.
  • Tú amas la sinceridad del corazón y me enseñas la sabiduría en mi interior.
  • Purifícame con el hisopo y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve.

Anúnciame el gozo y la alegría: que se alegren los huesos quebrantados. Aparta tu vista de mis pecados y borra todas mis culpas. Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu. No me arrojes lejos de tu presencia ni retires de mí tu santo espíritu.

  • Devuélveme la alegría de tu salvación, que tu espíritu generoso me sostenga: yo enseñaré tu camino a los impíos y los pecadores volverán a ti.
  • ¡Líbrame de la muerte, Dios, salvador mío, y mi lengua anunciará tu justicia! Abre mis labios, Señor, y mi boca proclamará tu alabanza.
  • Los sacrificios no te satisfacen; si ofrezco un holocausto, no lo aceptas: mi sacrificio es un espíritu contrito, tú no desprecias el corazón contrito y humillado.

Trata bien a Sión por tu bondad; reconstruye los muros de Jerusalén, Entonces aceptarás los sacrificios rituales –las oblaciones y los holocaustos– y se ofrecerán novillos en tu altar.”

¿Cuál es el santo del perdón?

Los días 1 y 2 de agosto se celebra en Asís la Solemnidad del Perdón. Los fieles que acudan a la Porciúncula de Santa Maria Degli Angeli, o a cualquier iglesia franciscana del mundo, podrán obtener la indulgencia plenaria. Todas las celebraciones podrán seguirse también por streaming.

  1. El perdón es el abrazo del Padre a cada hijo”, explica el padre Francesco Piloni, Ministro Provincial de los Hermanos Menores de Umbria y Cerdeña.
  2. Marina Tomarro – Ciudad del Vaticano “Ruego que todos aquellos que, arrepentidos y confesados, vengan a visitar esta iglesia, obtengan un amplio y generoso perdón, con una completa remisión de todos los pecados”.
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Fue una petición casi audaz que hizo San Francisco directamente al Señor que se le apareció una noche de 1216 mientras estaba inmerso en la oración en la Porciúncula. Se encontró, dicen las fuentes, rodeado de repente por un haz de luz. El Señor se lo concedió y Francisco acudió inmediatamente al Papa Honorio III para obtener la indulgencia y el 2 de agosto de 1216, ante una gran multitud, en presencia de los obispos de Umbría, promulgó el Gran Perdón.

¿Cuáles son las cosas que Dios no perdona?

‘Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada’.

¿Cómo pedir perdón a Dios por un error?

Oración para pedir perdón y para perdonar – UC E l perdón es la llave de la libertad y la paz interior. Para pedir perdón se requiere humildad. Para perdonar se requiere misericordia. Ni la humildad ni la misericordia son fáciles. Pedir perdón supone reconocerse pecador.

Perdonar supone tener un corazón como el de Cristo. En el Padre Nuestro, Jesucristo nos enseña a pedir: «Perdona nuestros pecados como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden», pues el perdón de los pecados y el haber perdonado son condiciones para alcanzar la paz interior y la salvación eterna.

Padre, me declaro culpable, pido clemencia, perdón por mis pecados. Me acerco a ti con absoluta confianza porque sé que tú prefieres la penitencia a la muerte del pecador (cfr. Ezequiel 33,11) A ti no te gusta ni la venganza ni el rencor, tu corazón es compasivo y misericordioso, y sé que sólo estás esperando a que tenga la humildad de reconocer mi pecado, arrepentirme y pedir perdón para desbordar la abundancia de tu misericordia.

Tu enseñanza es muy clara: para ser perdonados y poder entrar en el Reino de los cielos debemos tener un Corazón como el tuyo. «Perdonad y se os perdonará» (Lc 6,36) «El que odia a su hermano es un homicida» (1 Jn 3,15) «Con la medida que midiereis se os medirá» (Mt 7,2) «Si no perdonáis, tampoco el Padre os perdonará» (Mc 11,23) Nos pides que seamos buenos cristianos por la práctica de la caridad evangélica. Que seamos benévolos con quienes nos han hecho daño, con quienes nos han ofendido, nos han traicionado y nos odian, pues de otro modo no mereceremos que lo seas Tú con nosotros.

El siervo al que se le condonó su deuda, cuando no quiso él hacer lo mismo con otro que le debía, fue encarcelado. Perdió el perdón que había obtenido al no ser él capaz de perdonar. (Mt 18,23-25) Padre, envía tu Espíritu de amor y perdona mis pecados, purifícame, sáname, restáurame, renuévame con la Sangre Redentora de tu Hijo; ayúdame a tener un corazón como el Suyo, un corazón humilde y generoso capaz de perdonar, arranca de mí el corazón de piedra y dame un corazón de carne.

¿Cómo pedir perdón de forma linda?

Mensajes de Arrepentimiento – ⏩ No tienes idea de lo mucho que me duele saber que te hice daño, jamás fue mi intención lastimarte de esa manera. Espero puedas perdonarme. ⏩ Sé que te hice daño, pero haré todo lo que esté en mis manos para enmendarlo, dame otra oportunidad.

⏩ A veces no nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que es demasiado tarde, perdóname si sentiste que no te valoré. Te quiero, por favor perdóname. ⏩ Cometí errores en el pasado, lo sé, pero me esforzaré para demostrarte que aún no es demasiado tarde. ⏩ Sé que te fallé, pero no me rendiré y lucharé por nosotros, no cometeré ese error.

⏩ No cometeré el error más grave de todos: dejarte ir. Dame otra oportunidad, puedo mejorar. Te quiero. ⏩ Eres lo más preciado en mi vida, lamento haberte herido. Pero sé que lo bueno que nos ha pasado es más que lo malo, dame otra oportunidad. ⏩ Te ofrezco un perdón sincero, espero poder enmendar las cosas.

⏩ Se que cometí un error y se que te falle, solo me queda pedirte perdón. ⏩ Te ofrezco una sincera disculpa, perdón por haberte fallado. ⏩ Creo que mereces una explicación, perdóname. ⏩ Una acción vale más que mil palabras, espero me dejes demostrarte lo arrepentido que estoy. ⏩ Se que te lastime, y eso me duele infinitamente.

Por favor déjame compensártelo de alguna manera. ⏩ Te pido perdón por el daño que te causé. ⏩ Prefiero perderlo todo antes que perderte a ti, porque sin ti ya estoy perdido. Nada tendría sentido sin ti en mi vida, perdóname. Haré que valga la pena. ⏩ Lo mejor que tenemos es la oportunidad de hacer bien las cosas. Oracion Para Pedir Perdon Oracion Para Pedir Perdon Oracion Para Pedir Perdon

¿Cómo pedir perdón y ayuda a Dios?

Información adicional – Cómo buscar el perdón del Señor El pecado es una carga pesada. Trae la tensión de la culpa y la angustia de saber que hemos obrado en contra de la voluntad de nuestro Padre Celestial. Lo acompaña un remordimiento persistente al darnos cuenta de que debido a nuestras acciones podemos haber herido a otros y evitado recibir las bendiciones que nuestro Padre está dispuesto a darnos.

Gracias a la expiación de Jesucristo, podemos recibir el perdón de nuestros pecados mediante un arrepentimiento completo y sincero. El pecado acarrea sufrimiento y dolor, mas el perdón del Señor brinda alivio, consuelo y dicha. El Señor ha prometido: “He aquí, quien se ha arrepentido de sus pecados es perdonado; y yo, el Señor, no los recuerdo más” (D.

y C.58:42). “Si vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana” (Isaías 1:18). Podemos experimentar ese milagro, ya sea que tengamos que arrepentirnos de pecados graves o de debilidades cotidianas.

Así como el Señor clamó al pueblo en la antigüedad, nos ruega hoy en día: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón y hallaréis descanso para vuestras almas. “Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11:28–30).

“¿No os volveréis a mí ahora, y os arrepentiréis de vuestros pecados, y os convertiréis para que yo os sane? “Sí, en verdad os digo que si venís a mí, tendréis vida eterna. He aquí, mi brazo de misericordia se extiende hacia vosotros; y a cualquiera que venga, yo lo recibiré; y benditos son los que vienen a mí” (3 Nefi 9:13–14).

Cómo perdonar a los demás Además de procurar el perdón de nuestros propios pecados, debemos estar dispuestos a perdonar a los demás. El Señor dijo: “Debéis perdonaros los unos a los otros; pues el que no perdona las ofensas de su hermano, queda condenado ante el Señor, porque en él permanece el mayor pecado.

Yo, el Señor, perdonaré a quien sea mi voluntad perdonar, mas a vosotros os es requerido perdonar a todos los hombres” (D. y C.64:9–10). En las circunstancias diarias de la vida, sin duda seremos agraviados por los demás, a veces de forma inocente y a veces con toda intención.

  1. Es fácil resentirse o enojarse o volverse vengativo en esas situaciones, pero tal no es la manera del Señor.
  2. El Salvador nos aconsejó así: “Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen” (Mateo 5:44).
  3. Él nos dio el ejemplo perfecto de perdón cuando estaba en la cruz.
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Hablando de los soldados romanos que Lo habían crucificado, oró diciendo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34; véase nota al pie de página c). Debemos orar para tener la fortaleza de perdonar a los que nos agravian, y debemos despojarnos de los sentimientos de enojo, rencor o venganza.

¿Qué es la oración de petición?

La oración de petición, más que dar un poder sobre Dios, es el modo de disponerme como orante para recibir lo que el Creador quiere darme.

¿Qué dijo Jesús del perdón?

El perdonar a otros no es optativo para los cristianos; es una orden. En Mateo 6:12, Jesús nos enseñó a orar, ‘Perdóna nuestras deudas como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores’. Él dejó claro que la oferta de perdón de Dios es inseparable de nuestra disposición a perdonar a los demás. ¿Por lo tanto, cuál es la naturaleza de este vínculo?

¿Cuál es la oración de absolución?

En la teología católica, la absolución (del latín absolvere : liberar de, exculpar) es un pronunciamiento del perdón de los pecados hecho a una persona que se ha arrepentido, otorgada durante el sacramento de la penitencia, ​ La tradición católica (tanto latina como oriental) señala que este rito está basado en el indulto que Jesús de Nazaret otorgó a los pecadores durante su ministerio y en la autoridad otorgada tanto a Simón Pedro para “atar y desatar” como a los doce “para perdonar y retener pecados” (Mateo 16, 19; 18, 18 y Juan 20, 21-23).

  1. ​ En los primeros tiempos de la iglesia, el sacerdote absolvía a los pecadores arrepentidos después de haber confesado y realizado su penitencia públicamente.
  2. Canónicamente es el acto por el cual un sacerdote, teniendo la necesaria jurisdicción, restituye la gracia perdida por el pecado.
  3. Es parte esencial del Sacramento de Reconciliación por el cual Dios perdona los pecados.

La absolución requiere que el penitente haga una buena confesión. ​ La fórmula de absolución en uso en la Iglesia latina expresa el elemento esencial de este sacramento: el Padre de la misericordia es la fuente de todo perdón. Realiza la reconciliación de los pecadores por la Pascua de su Hijo y el don de su Espíritu, a través de la oración y el ministerio de la Iglesia: «Dios, Padre misericordioso, que reconcilió consigo al mundo por la muerte y la resurrección de su Hijo y derramó el Espíritu Santo para la remisión de los pecados, te conceda, por el ministerio de la Iglesia, el perdón y la paz.

¿Qué dicen los psicólogos del perdón?

Perdonar para evitar el “desgaste” personal – La mejor forma de ahondar en esta área de la psicología es diferenciando qué es el perdón y qué no lo es. Perdonar, en primer lugar, no significa decirnos que lo que ocurrió en un momento dado estuvo bien si no lo estuvo.

Asumir que las cosas sucedieron de ese modo en concreto. Nada de lo que ocurrido en ese instante puntual de nuestro pasado puede cambiarse. Por tanto, debemos dejar de elucubrar, de perder energía, ánimo y salud al imaginar cómo podrían haber sido las cosas en caso de haber actuado de otro modo, en caso de que hubiéramos hecho esto en lugar de lo de más allá.

Perdonar es aprender a “dejar ir” para reinventar un nuevo “yo” que asume el pasado pero que se ve con fuerzas para aprovechar el presente. La psicología del perdón nos dice a su vez que no estamos obligados a entender ni a aceptar los valores o pensamientos de quien nos hizo daño.

Se trata más bien de facilitar el duelo del resentimiento, de ir quitándole capas a la rabia, intensidad a la desesperación y a ese bloqueo que nos impide respirar Para ello, es necesario que dejemos de odiar a quien nos hizo daño.

Por otro lado, hay un aspecto importante que solemos olvidar. El perdón es la piedra angular de cualquier relación, ya sea de pareja, de amistad, etc. Recordemos que no todo el mundo ve las cosas del mismo modo que nosotros; de hecho, hay tantas percepciones, enfoques y opiniones como días hay a lo largo del año.

¿Cuál es el único pecado que no tiene perdón?

¿He cometido el pecado imperdonable? No es cosa extraña que una persona se llegue a preguntar si ha cometido el “pecado imperdonable.” Aun verdaderos creyentes podrían llegar a pensar que han cometido un pecado del cual es imposible encontrar perdón.

  • Para poder formular una respuesta completa debemos primeramente responder a la siguiente pregunta:
  • ¿Cuál es el pecado imperdonable?
  • Contexto de Mateo 12:31-32:

El contexto del pecado imperdonable se encuentra en Mateo 12 (cf. Marcos 3:22-30). En este pasaje Jesús es confrontado por los Fariseos por haber sanado a un hombre endemoniado (12:22-32), justo después de haber estado enseñando acerca del Día de Reposo (12:1-21).

  • Este acontecimiento fue controversial no sólo porque Jesús lo hizo en el Día de Reposo, sino porque tal hecho hizo que la gente se preguntase: “¿Será éste aquel Hijo de David?” (v.23; el mismo que había sido profetizado en 2 Samuel 7:12-14).
  • En esencia, este milagro causó que los Fariseos reaccionaran fuertemente, pues Jesús acababa de demostrar que tenía autoridad no sólo sobre el Día de Reposo, sino que tenía poder sobre el poder de Satanás.

LOS FARISEOS RÁPIDAMENTE BUSCARON UNA RESPUESTA PARA PODER EXPLICAR EL PODER DE JESÚS Al ver que la gente se comenzaba a preguntar si Jesús sería el Mesías prometido, los Fariseos rápidamente buscaron una respuesta para poder explicar el poder de Jesús.

  1. Por un lado, si ellos aceptaban que tal poder venía de Dios, se verían arrinconados en suponer que Jesús realmente era el Mesías prometido, el Hijo de David (v.28).
  2. Por otro lado, si le atribuían su poder a Satanás, serían libres para excusar su incredulidad.
  3. Optaron por el segundo: “Los fariseos, al oírlo, decían: Este no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios” (v.24).

Jesús respondió primeramente con una explicación lógica: Si un reino pelea contra el mismo, tal reino no prevalecerá (vv.25-26). Segundo, después de haber hablado en contra de su lógica, los retó a que pensasen por medio de qué poder era que ciertos judíos lograban hacer sus milagros (v.27).

Y finalmente les afirmó que él echaba fuera demonios por medio del poder del Espíritu Santo (v.28), demostrando así que tenía poder para destruir a Satanás y para establecer su reino. Es en este contexto que Jesús habla acerca del pecado imperdonable: “Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada.

A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero” (Mateo 12:31-32). Definición Así que, ¿cuál es el pecado imperdonable? El contexto anteriormente presentado no nos indica un pecado como el suicidio, la violación sexual o el asesinato.

  1. Más bien, el contexto de Mateo 12 indica que el pecado imperdonable es el rechazo a la persona de Jesús y su mensaje, pese a los claros milagros, sus obras y el mensaje del evangelio, mientras que él estaba presente en la tierra,
  2. O como lo dice Jonathan Pennington: “es una decisión específica, activa y final al declarar que la persona y las obras de Jesús fueron originadas por actividad demoniaca”.

Esto quiere decir que es el rechazo de Jesús aun cuando el Espíritu Santo mismo testificaba acerca de él. Es el rechazo de Jesús a pesar de que sus milagros y señales fueron hechas por medio de y testificados por el Espíritu Santo (v.32). FUE LA DUREZA DEL CORAZÓN DE LAS PERSONAS LO QUE LES LLEVÓ A RECHAZAR EL TESTIMONIO DEL ESPÍRITU SANTO Eso es precisamente lo que quiere decir con el “hablar contra el Espíritu Santo” (en otras versiones “blasfemar”).

  1. Estas personas atribuyeron la obra del Espíritu Santo a una actividad demoniaca.
  2. En esencia, ellos hablaron contra el Espíritu y le blasfemaron al negarle y rechazar su testimonio de Jesucristo.
  3. Lo que se menciona como el “pecado imperdonable” fue el rechazo del mensaje y las obras de Jesucristo, mientras que estaba presente de manera física en esta tierra.
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Así como a los Fariseos, fue la dureza del corazón de las personas lo que las llevó a rechazar el indudable testimonio del Espíritu Santo. Estas fueron personas que, estando frente a evidencias claras de la veracidad de Jesús como el Hijo de David, como el Mesías prometido, decidieron rechazarle.

  1. La Biblia promete perdón a cualquier pecador que se arrepiente. La Biblia claramente demuestra que aquellos que, al ver los milagros y las señales de Jesús, se arrepintieron y creyeron en él como el Cristo, encontraron salvación y vida eterna (Lucas 23:42; Juan 15:3). Otro grupo de personas fue aquel que pecó por ignorancia, en su mayoría personas que nunca observaron de cerca el ministerio de Jesús en la tierra, tal como el caso de Pablo el cual a pesar de que pecó “en ignorancia”, encontró salvación (1 Timoteo 1:13). Ambos grupos de pecadores demuestran que quien se arrepiente y confiesa su pecado, es perdonado (Juan 3:16; Romanos 3:23; 6:23)
  2. No hay pecado tan grande que no pueda ser perdonado, Dentro de estas palabras aterradoras existe una hermosa promesa: “Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres” (Mateo 12:31). No importa qué pecado haya cometido una persona, si se arrepienten pueden ser perdonados. Los dos ejemplos más hermosos de esto son: Pablo, un asesino que fue perdonado (Romanos 8:1) y los miembros de la iglesia de Corinto los cuales antes de Cristo solían ser fornicarios, idólatras, adúlteros, afeminados, homosexuales, ladrones, avaros, borrachos, maldicientes y estafadores (1 Corintios 6:9-11).
  3. Aquellos que rechazan a Jesús no tienen salvación, Aun cuando el pecado imperdonable está ligado con el ministerio de Jesús en la tierra, sus implicaciones son también para hoy. Esto es, si una persona rechaza el evangelio y muere en la dureza de su corazón, tanto este individuo como aquellos que rechazaron a Jesús durante su ministerio hace 2000 años, murieron sin perdón divino. A pesar de que el “pecado imperdonable” no puede ser cometido hoy en día, aquellos que han escuchado el evangelio, han estado en contacto con cristianos, han visto la obra y el testimonio del Espíritu santo, han escuchado la predicación de la Palabra de Dios y aun así rechazan a Jesús, se condenan a sí mismos (Hebreos 6:4-6).
  4. Dios nunca rechazará un corazón contrito y quebrantado. Salmos 51:17 promete: “Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”. Louis Berkhof propuso una manera simple para saber si una persona ha endurecido su corazón hasta el punto de condenarse a sí mismo por su propio pecado: Si usted teme que haya cometido el pecado que se menciona en Hebreos 6:4-6, y está arrepentido del pecado que cometió, entonces tenga la seguridad de que, por su propio quebrantamiento y humillación, demuestra que su corazón no se ha endurecido al punto de que se condena a sí mismo. Habiendo dicho esto, usted debe confesar su pecado y arrepentirse.
  5. A Satanás le interesa que usted nunca se arrepienta, La pregunta: “¿he cometido el pecado imperdonable?” por lo general es hecha inmediatamente después de haber cometido una atrocidad o un pecado horrendo. Muchos, al ver lo que acaban de hacer, piensan que Dios jamás los perdonará y que lo mejor para ellos sería huir de Dios y nunca regresar a la iglesia. Esto es exactamente lo que Satanás busca de aquellos que pecan. Pero la Biblia dice: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9). Si Dios perdonó a Pedro después de haberle negado (Juan 21:15-17), usted también puede encontrar perdón de todos sus pecados, no importa que tan grandes hayan sido.

Si habla ingles, le recomendaría leer el, escrito por el vice-presidente académico de The Master’s Seminary, Dr. Irv Busenitz, el cual ofrece una explicación mucho más extensa al respecto. **** Alberto Solano, graduado con una Maestría en Divinidad (M.Div.) en The Master’s Seminary, actualmente estudia una Maestría en Teología (Th.M.) con énfasis en el Nuevo Testamento.

¿Cómo pedir perdón y ayuda a Dios?

Información adicional – Cómo buscar el perdón del Señor El pecado es una carga pesada. Trae la tensión de la culpa y la angustia de saber que hemos obrado en contra de la voluntad de nuestro Padre Celestial. Lo acompaña un remordimiento persistente al darnos cuenta de que debido a nuestras acciones podemos haber herido a otros y evitado recibir las bendiciones que nuestro Padre está dispuesto a darnos.

Gracias a la expiación de Jesucristo, podemos recibir el perdón de nuestros pecados mediante un arrepentimiento completo y sincero. El pecado acarrea sufrimiento y dolor, mas el perdón del Señor brinda alivio, consuelo y dicha. El Señor ha prometido: “He aquí, quien se ha arrepentido de sus pecados es perdonado; y yo, el Señor, no los recuerdo más” (D.

y C.58:42). “Si vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana” (Isaías 1:18). Podemos experimentar ese milagro, ya sea que tengamos que arrepentirnos de pecados graves o de debilidades cotidianas.

  • Así como el Señor clamó al pueblo en la antigüedad, nos ruega hoy en día: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
  • Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón y hallaréis descanso para vuestras almas.
  • Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11:28–30).

“¿No os volveréis a mí ahora, y os arrepentiréis de vuestros pecados, y os convertiréis para que yo os sane? “Sí, en verdad os digo que si venís a mí, tendréis vida eterna. He aquí, mi brazo de misericordia se extiende hacia vosotros; y a cualquiera que venga, yo lo recibiré; y benditos son los que vienen a mí” (3 Nefi 9:13–14).

  • Cómo perdonar a los demás Además de procurar el perdón de nuestros propios pecados, debemos estar dispuestos a perdonar a los demás.
  • El Señor dijo: “Debéis perdonaros los unos a los otros; pues el que no perdona las ofensas de su hermano, queda condenado ante el Señor, porque en él permanece el mayor pecado.

Yo, el Señor, perdonaré a quien sea mi voluntad perdonar, mas a vosotros os es requerido perdonar a todos los hombres” (D. y C.64:9–10). En las circunstancias diarias de la vida, sin duda seremos agraviados por los demás, a veces de forma inocente y a veces con toda intención.

Es fácil resentirse o enojarse o volverse vengativo en esas situaciones, pero tal no es la manera del Señor. El Salvador nos aconsejó así: “Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen” (Mateo 5:44). Él nos dio el ejemplo perfecto de perdón cuando estaba en la cruz.

Hablando de los soldados romanos que Lo habían crucificado, oró diciendo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34; véase nota al pie de página c). Debemos orar para tener la fortaleza de perdonar a los que nos agravian, y debemos despojarnos de los sentimientos de enojo, rencor o venganza.